
¿Alguna vez te has sentido agobiada por las cosas que tienes en casa? ¿Cajones llenos de objetos que no usas, ropa que ya no te queda o recuerdos que ocupan espacio sin aportarte nada? En Japón, existe una filosofía de vida muy distinta a la que solemos tener en Latinoamérica. Ellos creen que todo objeto que conservas debería tener una razón de ser y aportar buena energía a tu hogar.
Hoy quiero compartirte 11 hábitos japoneses que te ayudarán a dejar de acumular, ordenar tu casa y recuperar tu tranquilidad.
1. Despedirse de lo que ya no sirve
En Japón, no existe el concepto de “por si acaso”. Objetos rotos, tazas sin asa, ropa manchada o electrodomésticos dañados se despiden agradeciendo su servicio, y se dejan ir. Guardar cosas inútiles no solo ocupa espacio, sino que para ellos, atrae mala energía y caos. La idea es mantener en casa solo aquello que funciona y tiene un propósito claro.
2. No guardar empaques bonitos
Mientras aquí solemos guardar frascos de vidrio, bolsas de tienda o cajas de regalo “porque están lindas”, en Japón no se acumulan estas cosas. Si un empaque se puede reutilizar en el momento, se hace, y si no, se desecha. La acumulación de objetos que no tienen una función definida, aunque sean bonitos, se considera un obstáculo para la armonía del hogar.
3. Eliminar manuales e instrucciones
Guardar manuales de electrodomésticos es algo común en nuestras casas. Sin embargo, los japoneses prefieren deshacerse de estos papeles y, si necesitan consultar algo, lo buscan online. La acumulación de papeles innecesarios ocupa espacio físico y mental, y puede evitarse fácilmente.
4. Ropa que no te queda, ropa que se va
En muchas casas latinoamericanas hay cajones llenos de prendas que “cuando baje de peso” o “porque me da pena botarla”. En Japón, si una prenda no se adapta a tu cuerpo actual o ya no te representa, se deja ir. Guardar ropa que no puedes usar solo genera frustración y apego al pasado.
5. Controlar los souvenirs
Aquí es común traer llaveros, imanes o adornos de cada viaje, o aceptar souvenirs de familiares y amigos. En Japón, si un recuerdo no te hace feliz o no tiene utilidad, se descarta sin culpa. La casa debe reflejar quién eres hoy, no ser un museo de recuerdos ajenos.
6. No acumular cables ni cargadores viejos
¿Tienes una caja llena de cables que ya no sabes para qué sirven? En Japón, eso no sucede. Cada cable tiene su función y su lugar. Si no se identifica o no se usa, se desecha. Mantener cables viejos es visto como almacenar energía estancada.
7. Revisar medicinas y cosméticos con frecuencia
Guardar medicinas caducadas o cosméticos viejos “por si acaso” es muy típico aquí. Los japoneses revisan estos productos cada tres meses y eliminan lo que ya no sirve. Además de ocupar espacio, estos objetos representan desorden y descuido.
8. Limitar la ropa de cama
En muchas casas hay sábanas viejas guardadas “por si viene visita” o “para cubrir muebles”. En Japón, solo se conserva la ropa de cama que se usa habitualmente. Sábanas guardadas por años son vistas como peso muerto dentro del hogar.
9. Soltar regalos no deseados
Botar o regalar objetos que no te gustan, aunque hayan sido un obsequio, es algo natural en Japón. Aquí solemos sentir culpa por deshacernos de la figura de porcelana que nos dio la suegra. Pero mantener algo que no te hace feliz afecta la energía de tu casa.
10. Evitar tener colecciones incompletas
Guardar juegos de vasos o platos incompletos es muy común en nuestra cultura. En Japón, si algo queda incompleto o dañado, se reemplaza o se despide. Las cosas a medias generan incomodidad y rompen la armonía visual y funcional del hogar.
11. No guardar cajas de electrodomésticos
¿Tienes la caja del televisor o la licuadora guardada “por si algún día”? En Japón, las cajas se reciclan el mismo día que se desempaqueta el electrodoméstico. Una caja vacía ocupa espacio innecesario y estanca la energía.
¿Te atreves a probarlo?
Tal vez algunas de estas costumbres japonesas te resulten extremas, pero todas tienen una intención clara: vivir en espacios que transmitan calma, orden y bienestar. No se trata de vivir con lo mínimo, sino de conservar solo aquello que te hace feliz, te sirve o te representa.
Empieza poco a poco. Elimina ese cajón de cables, revisa los cosméticos viejos o suelta esa blusa que ya no te queda. Verás cómo tu casa se vuelve más ligera, ordenada y tú también empiezas a respirar mejor.
¿Cuál de estos hábitos te animarías a probar primero? Cuéntamelo en los comentarios.
Comentarios
Publicar un comentario