
Vivimos en una época donde la casa, en lugar de ser un refugio de calma, muchas veces se convierte en una fuente de estrés. Acumulamos objetos, compramos sin pensar y dejamos que el desorden se adueñe de nuestros espacios. Pero hay un concepto sueco que ha llamado la atención por su sencillez y efectividad para transformar la vida en casa: se llama Lagom.
Lagom significa ni mucho, ni poco, lo justo. Es el equilibrio perfecto que ayuda a crear un ambiente armonioso, donde todo lo que tienes cumple una función y aporta bienestar. Hoy quiero compartir contigo cómo puedes aplicar este método en tu hogar a través de 11 ejemplos prácticos que, más que reglas rígidas, son pequeños gestos conscientes que pueden cambiar la energía de tu casa y tu estado de ánimo.
¿QUÉ ES EL MÉTODO LAGOM?
Lagom es una filosofía de vida sueca que busca el equilibrio en todo. No se trata de vivir con lo mínimo ni de tener todo al máximo, sino de encontrar ese punto medio donde tengas lo suficiente para vivir cómodo, feliz y sin excesos. En casa, significa rodearte de objetos que realmente uses, que te hagan sentir bien y que no saturen tu espacio.
Cuando aplicas Lagom en tu hogar, logras ambientes más ligeros, limpios y ordenados, lo que se traduce en menos estrés, más claridad mental y mayor disfrute del día a día.
1. Haz Limpieza Consciente
No se trata de sacar todo y tirar lo que no has usado en un año. El Lagom propone una limpieza más personal, más conectada contigo. Se trata de revisar espacio por espacio no toda la casa de golpe y preguntarte, objeto por objeto: ¿esto realmente lo necesito?, y ¿me hace sentir bien tenerlo?
Es un ejercicio de sinceridad, porque muchas veces conservamos cosas por compromiso, costumbre o culpa. Recuerdos que ya no nos generan alegría, objetos que ocupan espacio y no tienen función. Aquí, la clave está en dejar ir sin remordimientos. Cada objeto que sale libera espacio físico y mental, y le da mayor valor a lo que decides conservar.
2. Aplica la Regla de un Objeto Entra, Otro Sale
Este principio mantiene el equilibrio en casa. Cada vez que compres algo nuevo ya sea ropa, decoración o utensilios debes sacar otro objeto. Así evitas acumular sin darte cuenta.
Este pequeño hábito hace que te cuestiones cada compra. ¿De verdad necesito esto? Y si lo adquiero, ¿qué puedo retirar para mantener el equilibrio? Con el tiempo, te vuelves más selectiva y tus espacios se mantienen ligeros, sin que tengas que hacer limpiezas masivas.
3. Limita los Adornos a Pocos Detalles que Inspiran
No necesitas llenar repisas y mesas de adornos para que se vean bonitas. De hecho, el exceso visual genera ruido mental y sensación de caos. Lagom propone elegir solo aquellos objetos decorativos que realmente te gusten, que tengan un significado especial o te inspiren.
Un jarrón con flores frescas, una vela aromática, una fotografía querida. Detalles bien escogidos tienen más fuerza y belleza que una colección de cosas que solo acumulan polvo. El espacio vacío también es valioso y permite que los objetos que conservas luzcan más.
4. Organiza por Categorías, No por Habitaciones
Una de las formas más efectivas de ordenar según Lagom es agrupar todos los objetos similares antes de organizarlos, en lugar de hacerlo habitación por habitación. Junta toda la ropa, todos los papeles, todos los utensilios de cocina.
Esto te permite ver cuántos objetos de cada tipo tienes realmente. Quizá descubras que tienes 15 tazas, cuando solo usas 4. O pilas de papeles que ya no necesitas. Al ver todo junto, es más fácil decidir qué conservar y qué desechar. Además, te ayuda a evitar duplicados innecesarios.
5. Haz Pequeños Rituales de Orden Diarios
El desorden no se acumula en un día, se acumula en pequeños descuidos diarios. Por eso, Lagom sugiere crear rituales sencillos para mantener la casa en orden sin esfuerzo.
Antes de dormir, recoge lo que quedó fuera de lugar. Deja la cocina despejada, guarda los objetos que usaste y acomoda los cojines del sofá. Esto toma solo unos minutos, pero al día siguiente te despiertas en una casa despejada, que te recibe con calma. Es una forma de cuidar tu bienestar emocional a través de tu entorno.
6. Decora con Colores Neutros y Materiales Naturales
El método Lagom privilegia los tonos suaves, como blancos, beige, grises y verdes tenues, que aportan serenidad y no sobrecargan visualmente los espacios. Combinados con materiales naturales madera, lino, algodón, cerámica crean ambientes acogedores y cálidos.
No se trata de que todo sea blanco y minimalista, sino de elegir una paleta armónica que dé sensación de orden y paz. Los materiales naturales, además, aportan texturas agradables y una conexión con la naturaleza que calma y reconforta.
7. Da Valor al Espacio Vacío
En nuestra cultura tendemos a llenar cada rincón, como si dejar una repisa medio vacía fuera sinónimo de descuido. Lagom enseña a valorar esos espacios libres. Una pared sin cuadros, una mesa sin adornos o un estante con solo un par de objetos pueden transmitir paz y amplitud.
El vacío permite que los objetos respiren y evita la sobreestimulación visual. Además, te invita a detenerte y contemplar. Es una forma silenciosa de bienestar que se siente apenas entras en casa.
8. Prioriza la Funcionalidad sobre la Cantidad
No se trata de cuántas cosas tienes, sino de cuántas realmente usas. En lugar de llenar tu cocina de electrodomésticos que ocupan espacio y casi no utilizas, conserva solo los imprescindibles. Lo mismo en el clóset, el baño y cualquier otro rincón.
Cada objeto debería tener una función y un propósito claro. De este modo, tus espacios se vuelven más prácticos, se limpian más fácil y se sienten más livianos. Es mejor tener pocas cosas buenas, que muchas que solo ocupan lugar.
9. Consume con Intención
Antes de comprar algo, haz una pausa y pregúntate: ¿de verdad lo necesito? ¿O solo es un impulso, una oferta o una compra por costumbre? Este cambio de mentalidad no solo reduce el desorden en casa, sino que cuida tu economía y te hace más consciente.
Cuando consumes con intención, valoras más lo que tienes y dejas de acumular cosas que terminan en el fondo de un cajón. Además, disfrutas más cada objeto porque lo eliges desde una necesidad o un deseo genuino, no desde la ansiedad o la presión social.
10. Crea Rincones para Desconectar
En el hogar Lagom es fundamental tener pequeños espacios que te inviten a pausar, a reconectar contigo. No necesitas una habitación entera, basta un sillón cómodo junto a una ventana, una planta, una vela aromática, un libro a mano.
Estos rincones te permiten desconectar del ruido, descansar la vista y recargar energía. Son recordatorios físicos de que tu casa también debe cuidar de tu bienestar emocional, no solo de tus rutinas.
11. Involucra a tu Familia
El orden y la armonía no funcionan si solo una persona en casa lo aplica. Por eso, es importante explicar este concepto de ni mucho, ni poco, lo justo a quienes viven contigo y convertirlo en un estilo de vida familiar.
Hablen sobre la importancia de no acumular, de conservar solo lo que se usa y se ama. Hagan juntos las revisiones de objetos, establezcan acuerdos sobre compras y mantenimiento del orden diario. Así, todo fluye mejor y la casa se convierte en un espacio compartido de bienestar.
CONCLUSIÓN
El método Lagom no se trata de tener menos por obligación, sino de tener lo suficiente para vivir bien, para disfrutar tu hogar sin que se convierta en una carga. Es aprender a soltar, a valorar los espacios libres y a rodearte de objetos que realmente te aporten.
No hace falta mudarte ni invertir en muebles nuevos. Solo necesitas cambiar la forma en que eliges lo que te rodea. Empieza con un cajón, una repisa o una habitación. Y cuando menos te des cuenta, habrás recuperado esa sensación de hogar que tanto mereces.
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